QUERIDOS PÁJAROS

Jare Carretero Vaca Valiente

    «La belleza de las cosas existe en el espíritu de quien las contempla» -David Hume.

    Vivir con miedo.

    Viajar sola


    Ten cuidado.


    Ten cuidado al volver sola…
    Ten cuidado si te vas lejos…
    Ten cuidado si viajas…

    Y ten mucho más cuidado si viajas sola…

    -¿¡Estas loca, cómo vas a ir sola?!

    Y así, casi sin darnos cuenta, crecemos creyendo que el mundo no nos pertenece; que explorar es peligroso, que ser libres no es una opción, que ser independientes, simplemente siendo mujeres, es falta de cordura.

    El miedo se disfraza de «protección», y al final se convierte en «limites».

    Mientras tanto, a ellos no se les repite ese mantra. A ellos les enseñan a descubrir, casi sin miedo, o al menos un miedo muy diferente al nuestro.

    Yo, sinceramente, pienso que es injusto. 

    Yo no viajo sola porque sea valiente.
    Viajo sola porque no voy a esperar a que alguien quiera venir conmigo para hacer lo que yo ya quiero hacer.
    Porque si esperase a coincidir en gustos, en dinero, en tiempo, en ganas… probablemente me quedaría en mi casa.
    Desde pequeña me acostumbré a hacer cosas sola: Ir al cine, ir a conciertos, pasear sola. Y ahora, curiosamente, a veces me cuesta más ir acompañada: cuadrar gustos y tiempos con otras personas se me hace más difícil que simplemente ir, sola.

    Pasa algo mágico cuando estas sola. Empiezas a abrirte mas al mundo y a percibirlo de otras maneras.

    El día que cumplí 18 años me fui sola a hacer el
    Camino de Santiago.
    Todo el mundo estaba sorprendido, incluida yo.
    Estuve sola… ocho kilómetros.
    Conocí a unos chavales de Murcia encantadores y terminé haciendo el resto del camino con ellos. Solo fueron cinco días lo que pude hacer, sí. Pero esa experiencia me cambió algo por dentro. Me enseñó que el miedo que había sentido antes de irme era infinitamente más grande que la realidad que encontré después.
    Y gracias a que esa primera vez fue buena, me atreví a muchas más.
    Tiempo después me fui sola a Macedonia con un proyecto de
    Erasmus+.
    Ahí no estás “sola sola”: hay gente joven de otros países, todos vais a lo mismo, compartís una especie de complicidad inmediata. Pero si no me hubiese atrevido a coger mi primer avión sola, nunca habría conocido lugares y personas extraordinarias.
    El primer paso siempre da más miedo que el viaje.
    Ahora estoy en
    Tarifa.
    Sola.
    Haciendo un voluntariado.
    Sola.
    Y cada vez entiendo más claro que viajar sola siendo mujer no es un acto heroico. Es, simplemente, una decisión de no dejar que el miedo decida por mí.
    Porque, además, seamos honestas: tengamos cuidado o no, viajemos o no, salgamos o no… las mujeres tenemos que estar alerta también en nuestras propias ciudades.
    El riesgo no empieza cuando haces la mochila. El riesgo forma parte del mundo en el que ya vivimos.
    Así que, ya que el cuidado me va a acompañar igual, prefiero que me acompañe mientras vivo.

    Cosas que hago para viajar más segura (sin dejar que el miedo mande)
    No nace del pánico. Nace del autocuidado:


    • Confío muchísimo en mi intuición. Si algo no me da buena espina, no lo racionalizo.
    • Comparto mi ubicación en tiempo real con alguien de confianza.
    • Intento llegar a los sitios de día.
    • No voy contando a desconocidos que viajo sola.
    • Llevo copias de documentación y dinero repartido.
    • Miro un poco los barrios antes de alojarme.
    • Camino con seguridad, aunque por dentro esté observándolo todo.

    Y, sobre todo,

    hablo con otras mujeres que encuentro en el camino. Entre nosotras se crea una red invisible muy poderosa.


    Viajar siendo mujer no debería ser un acto de valentía.
    Debería ser algo normal.
    Pero mientras llega ese mundo, yo he decidido no esperar.
    Salir igual.
    Con miedo, sí.
    Con cuidado, sí.
    Pero con vida.
    En otro momento hablaré también de lo que implica estar sola: del aburrimiento, de la introspección, de las conversaciones internas que aparecen cuando no hay ruido alrededor.
    Pero este texto no va de la soledad.
    Va de atreverse.
    Porque el miedo puede venir conmigo.
    Pero no va a llevar el mapa.

    Posted in

    Una respuesta a «Vivir con miedo.»

    1. Avatar de Luis Gomez Eguinoa
      Luis Gomez Eguinoa

      Me flipa como conviertes en poesía lo cotidiano, no podemos olvidarnos del arte en la vida!🪼

      Me gusta

    Deja un comentario